Muchos de nosotros entramos todos los días en Facebook; miramos nuestros mensajes, nuestro stream, solicitudes y chateamos con alguno de nuestros amigos, sin olvidarnos de borrar alguna de esas molestas publicaciones que aparecen en nuestro muro, de aplicaciones utilizadas por alguno de nuestros queridos contactos... Hasta aquí todo bien, navegamos a través de una interfaz amigable, con una usabilidad aceptable y normalmente todo funciona bien y sin problemas. Los profesionales que tenemos que trabajar en la parte trasera de Facebook, sufrimos, y bastante, porque, aunque desde Palo Alto se cuida muchísimo la parte de los usuarios, la que les proporciona ingresos a través de publicidad, tienen bastante descuidada la parte en la que miles de desarrolladores de todo el mundo trabajamos todos los días para poder crear aplicaciones que se implementen en su plataforma. No olvidemos que a nivel de usuario Facebook trata continuamente de ofrecer mejoras para su interfaz, mejoras que afectan a su API. Son precisamente estas mejoras las que más afectan a las aplicaciones, que en su día funcionaban perfectamente y que de golpe dejan de hacerlo, ocasionando sus pertinentes quebraderos de cabeza a programadores y clientes.

