El hombre del año, Mark Zuckerberg creó Facebook, una plataforma donde hoy en día compartimos información, fotografías, vídeos, juegos y experiencias de forma gratuita. Dejando de lado las revoluciones técnicas que pueda haber llevado a cabo, la revolución social que supone la red azul es el factor que la ha diferenciado del resto de plataformas existentes en internet, por encima del motor de búsqueda Google, y de Myspace, en aquel momento rebosante de éxito en Estados Unidos. Facebook, como cualquier otra empresa del mundo, se ve expuesta a la libre competencia y en estos últimos días, al “ataque” corporativo de Google creando su red social propia, generando fuertes expectativas. Google+ ha contado con un gran apoyo mediático y profesional, apoyado por la proactividad de los usuarios de Google y los detractores actuales de Facebook. Google+ ha sido lanzada con el objetivo de hacer frente no solo a Facebook, si no también a Twitter y Linkedin y no perder terreno en los ingresos publicitarios en las plataformas interactivas de la web 2.0. Los altavoces mediáticos que han llevado a la elevación de los altares a Google+ por parte de algunos bloggers pro-Google y la constante filtración interesada de datos negativos de Facebook desde la aparición de G+, puede dar a parecer que Facebook tiene los días contados, olvidándose de que la red azul ha tenido éxito, no solo como marca de desarrollo tecnológico, sino que también se ha convertido en un patrón a imitar por las nuevas simulaciones de red social, generando una revolución social gracias a su facilidad para penetrar en la vida cotidiana de las personas.
