Coches que vuelan, tubos que nos llevan de un lado a otro de la ciudad, teletransportación, cápsulas donde dormir, píldoras con sabor a hamburguesa... así te imaginas la ciudad del futuro, ¿eh? Hmmm... creo que deberíamos afinar eso ;) Como civilización, hemos pasado por distintos modus vivendi sin tener en cuenta si estos, además de ser buenos para la sociedad, eran beneficiosos para la tierra que pisábamos. En 2011 vivimos de aquí para allá, siempre con prisas y en constante trasiego, pero... ¿qué pasará dentro de treinta o cuarenta años? Se prevé que en el año 2050 el 75% de la población vivirá en ciudades. ¿Qué cambios llevaremos a cabo en nuestra forma de vida? ¿Cómo evolucionarán las ciudades para poder acogernos a todos? ¿Podrán éstas soportar los cambios que se les vienen encima? Bien, aquí es donde entramos nosotros: Con el objetivo de que los agravios a las ciudades sean los menores posibles y poder adaptarlas a las nuevas circunstancias, deberíamos tener claras nuestras formas de comportamiento respecto a ellas. Esto lleva un tiempo, y adaptarlo además, alguna generación que otra, así que es importante que entendamos cómo deberíamos comportarnos con el entorno para que éste soporte todos los cambios a los que va a ser sometido en un futuro no muy lejano.

