Nuestros hábitos de consumir información han cambiado radicalmente, atrás quedan ya esos madrugones, para bajar al kiosko más cercano y disfrutar de las noticias actuales acompañadas del desayuno diario. Hoy en día, todavía con las legañas pegadas ya podemos echar un vistazo a la actualidad a través de nuestro smartphone. Personalmente, lo primero que hago cada mañana es echarle un vistazo a los Trending Topics de Twitter como primer filtro de mi “desayuno informativo”. A partir de ahí, una vez duchado y con los pies un poco más en la tierra, es cuando empiezo a darle caña a mi Google Reader. Y no solo hablamos de formato cuando nos referimos al cambio en la forma de consumir información (es decir, el salto del papel a lo digital), sino que la fuente se ha convertido en un elemento fundamental. Y es que hemos pasado de leer periódicos a devorar blogs: ¿qué persona interesada en economía no conoce El Blog Salmón? O en el caso de la moda... ¿quién no conoce el blog de Gala? Los blogs se han convertido en un espacio fundamental de intercambio de información, y a nivel corporativo, dejando de lado el beneficio que puede suponer en cuestión de posicionamiento en buscadores (SEO), se han convertido en uno de los recursos más utilizados a la hora de dialogar con el cliente.

